Como bien se mencionaba en la primera entrega de este tema, misma que usted puede consultar en nuestra “Sala de prensa” en el texto escrito por Ricardo Vaca (https://www.wisenet.com.mx/vmi-optimizacion-de-cadenas-logisticas/), el atractivo comercial del VMI es innegable. Sin embargo, trasladar este modelo al ecosistema empresarial mexicano requiere de un análisis amplio. En nuestro país, el éxito del Vendor Management Inventory depende estrictamente de un engranaje de cumplimiento que se sostiene sobre cuatro pilares críticos: legal, fiscal, aduanero y operativo.

1.El Marco Legal: La certeza de la propiedad en consignación.

El primer reto del VMI es contractual. Al tratarse de mercancía que se almacena en territorio nacional pero que sigue perteneciendo a un proveedor extranjero, el sustento jurídico descansa sobre un Contrato de Consignación de Mercancías. Este documento es el que ampara legalmente la tenencia de los bienes ante cualquier acto de fiscalización de la autoridad aduanera. El contrato debe delimitar con absoluta claridad el momento exacto en que se transfiere la propiedad del insumo (la enajenación).

2.Las Implicaciones Fiscales: El blindaje del IVA y el flujo de caja

Fiscalmente, la operación de un VMI es una estrategia de diferimiento de impuestos de primer nivel, pero requiere una sincronización milimétrica con la entre el programa IMMEX y la Certificación IVA-IEPS. La empresa mexicana puede introducir esa mercancía bajo el régimen de importación temporal utilizando el crédito fiscal que le otorga su certificación. Esto evita el desembolso del posible IGI y el 16% del IVA.

3.El Despacho Aduanero: El control del Anexo 24 y las operaciones virtuales

En el terreno aduanero, el VMI en México opera bajo la figura de las transferencias virtuales. Aquí es donde el cumplimiento aduanero se vuelve crítico: la empresa con programa IMMEX debe asegurar el correcto descargo de estas operaciones en su sistema de control de inventarios (Anexo 24). Cada pedimento de importación temporal debe contar con una salida de nuestros inventarios cuidando los plazos de permanencia y los porcentajes de retorno. Cualquier desfase en las fechas, errores en las fracciones arancelarias o discrepancias en los identificadores detonará alertas inmediatas en el Anexo 30 del SAT, poniendo en riesgo la continuidad de los beneficios fiscales.

4.La Ejecución Operativa: Integración tecnológica y visibilidad mutua

Por último, el pilar operativo es el que soporta a los tres anteriores. Un VMI no puede (debe) subsistir con reportes manuales o correos electrónicos semanales; exige una integración de sistemas (ERP, WMS, Anexo 24) en tiempo real entre el proveedor, el 3PL que resguarda la carga y la planta manufacturera. Operativamente, el proveedor requiere visibilidad absoluta del plan de producción del cliente y de sus niveles mínimos y máximos de stock para ejecutar los puntos de reorden de manera autónoma.

 

Cambiemos el enfoque y entendamos que el VMI en el contexto de la manufactura avanzada en México no es simplemente una técnica de almacenamiento inteligente. Es una estructura de cumplimiento multifactorial donde la ingeniería logística y el compliance aduanero deben trabajar en perfecta sincronía. Solo bajo este estricto control de riesgos es posible cosechar los beneficios del Just-In-Time sin comprometer la seguridad jurídica y fiscal de la empresa.

En WISE tenemos la experiencia y la infraestructura necesarias para administrar tu modelo VMI mediante los programas IMMEX y la Certificación IVA-IEPS. Contáctanos y permítenos ayudarte a blindar tu operación.

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