Es bien sabido por todos los que ejercemos el comercio exterior en México que desde hace algún tiempo el puerto de Manzanillo vive un momento crítico. Por un lado, podemos ver como las cifras favorecen el crecimiento de la operación, pero por otro lado la saturación es evidente, para entender por qué llegamos aquí, hay que ver más allá de las filas de camiones y los gastos extras en almacenaje.

 

Primero, lo positivo: el puerto está moviendo más carga que nunca.

  • Según la ASIPONA Administraciones del Sistema Portuario Nacional de Manzanillo, la movilización de TEUS en el primer bimestre del presente año creció un 3.69% respecto al mismo periodo el año anterior.
  • Otro dato impresionante es que en 2025 el puerto de Manzanillo movilizó casi el 41% de los contenedores de todo el país (más de 3.8 millones de TEUs). Lo que lo convierte en el puerto más importe del país.

Sin embargo, estas cifras récord sobre el crecimiento no son la única razón de la saturación del puerto.

 

Fallas en el sistema de validación de la ANAM e inspecciones físicas tardías.

  • Como usuarios, sabemos que estos sucesos pueden ser comunes y una caída de sistema puede detener el flujo de manera significativa. Si a esto le añadimos que las inspecciones físicas pueden tardar hasta 5 días, el despacho se vuelve un calvario.

 

Por último, pero no menos importante, las recientes reformas a la Ley Aduanera y en general al Marco Legal que regula el Comercio Exterior en México.

  • Con los cambios publicados a finales del año pasado, se ha puesto tanta responsabilidad sobre el Contribuyente y el Agente Aduanal que el despacho se ha vuelto sumamente lento por “miedo” a errores que puedan desencadenar en multas. Si bien, no veo del todo mal estas recientes reformas, la curva de adaptación está tomando más tiempo y recursos de los deseados.

Conclusión:

La saturación del puerto no es solo un problema de éxito (mayor demanda), también es un problema de capacidad de evacuación, procesos tardíos y operadores excesivamente cautelosos. Deberíamos de cambiar el enfoque y entender que el éxito comercial no se limita a cuánta carga llega a nuestras terminales, sino a qué tan rápido somos capaces de ponerla en circulación.


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